WASHINGTON — El presidente de China, Xi Jinping, llegó este miércoles a Washington para una visita de Estado de tres días, la primera de un mandatario chino a la capital estadounidense en más de una década.
En un gesto diplomático poco habitual, Donald Trump se trasladó personalmente a Joint Base Andrews, en Maryland, para recibir a Xi y a su esposa, Peng Liyuan. Hubo alfombra roja, banda militar y honores ceremoniales.
La reunión formal entre Trump y Xi está prevista para este jueves 24 de septiembre en la Casa Blanca. Sobre la mesa estarán temas como comercio, inteligencia artificial, tecnología, minerales críticos, Taiwán e Irán.
Además, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó que Washington y Pekín acordaron extender hasta el 10 de enero la actual tregua comercial, que estaba prevista para finalizar en noviembre.
Las relaciones entre Estados Unidos y China, las dos mayores economías del mundo, han estado marcadas en los últimos años por tensiones comerciales y tecnológicas. Esta visita representa un intento de ambas partes por encauzar el diálogo en los temas más sensibles de la agenda bilateral.
El viernes está previsto que Xi visite los Archivos Nacionales, como parte de una agenda que busca distender las tensiones y abrir espacios de cooperación.
La última visita de Estado de un mandatario chino a Washington había ocurrido más de una década atrás, lo que subraya el carácter excepcional de este encuentro. Los gestos protocolarios, como la recepción personal en la base aérea, suelen interpretarse como señales del tono que ambas partes quieren dar a la relación bilateral en esta nueva etapa.
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