29 de agosto de 2025
Colombia Principal

Asesinato de Miguel Uribe Turbay sacude el panorama político colombiano

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Por Carolina Ospina

El senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay falleció el 11 de agosto de 2025, tras más de dos meses de lucha por su vida luego de sufrir un atentado en un acto público en Bogotá. El ataque ocurrió el 7 de junio durante una reuniony en el barrio Fontibón, donde un menor armado le disparó en repetidas ocasiones. Las heridas, especialmente en la cabeza y el cuello, lo dejaron en estado crítico hasta su muerte en la Fundación Santa Fe, donde había sido trasladado tras recibir atención inicial de emergencia.

Las investigaciones señalan que el atacante habría sido contratado como sicario, y las autoridades han capturado a varios implicados, incluyendo posibles coordinadores del crimen. La Fiscalía mantiene abiertas múltiples hipótesis, desde estructuras criminales hasta intereses políticos, y no se ha descartado la participación de disidencias armadas. El caso ha despertado preocupación por la persistencia de la violencia como herramienta en la lucha por el poder en Colombia.

El crimen ha generado un profundo impacto en la opinión pública y en el debate político nacional. La figura de Uribe, joven, conservadora y con aspiraciones presidenciales claras, representaba una renovación dentro del Centro Democrático. Su asesinato reavivó los temores de una repetición de episodios de magnicidio que han marcado la historia del país, y ha elevado la tensión en el clima electoral rumbo a 2026.

Desde diversos sectores políticos se ha condenado el atentado y se ha exigido justicia, mientras el país debate sobre el grave deterioro de la seguridad en los últimos años.

Más allá del impacto inmediato, la muerte de Miguel Uribe obliga a Colombia a enfrentar nuevamente sus heridas en torno a la violencia política. La urgencia de fortalecer la institucionalidad, garantizar condiciones seguras para el ejercicio político y fomentar un debate democrático libre de odio . Lo ocurrido no solo ha cobrado la vida de un líder joven, sino que ha puesto en riesgo la confianza de los ciudadanos en el futuro democrático del país.