Si Según funcionarios del Pentágono y declaraciones oficiales de la Casa Blanca, el operativo militar lanzado el 21 de junio de 2025 tuvo como blanco tres complejos estratégicos:
1. Instalación subterránea de Fordow
2. Planta de enriquecimiento de Natanz
3. Centro de investigaciones nucleares de Isfahán
Las fuerzas estadounidenses utilizaron bombas penetrantes GBU?57 “bunker busters”, lanzadas desde aviones B?2 Spirit, diseñadas para perforar estructuras subterráneas altamente protegidas.
Funcionarios del Departamento de Defensa confirmaron que las bombas destruyeron completamente dos edificios principales de acceso logístico en Natanz y Fordow, además de colapsar secciones del complejo subterráneo en Fordow.
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¿Qué tipo de estructuras fueron destruidas?
Los informes iniciales indican:
Silos de enriquecimiento y túneles reforzados colapsaron por la explosión.
Centros de comando y control quedaron completamente inoperativos.
Infraestructura auxiliar, como sistemas eléctricos, depósitos de refrigerante y rutas de escape, fueron destruidas o inutilizadas.
Aunque no se han divulgado imágenes satelitales completas, fuentes del Comando Central de EE.?UU. hablan de un “daño estructural irreversible” en al menos cuatro instalaciones críticas, calificadas como “plantaciones nucleares” por su función constante y controlada en la cadena de enriquecimiento.
Reacciones internacionales
ONU (António Guterres): hizo un llamado urgente a la calma y al respeto del derecho internacional.
Unión Europea: expresó “profunda preocupación” y reiteró su apoyo al marco diplomático del acuerdo nuclear.
Irán: calificó el ataque como una “declaración de guerra” y prometió responder en el momento y lugar que considere adecuado.
Israel: celebró la operación como una medida necesaria para frenar el avance nuclear iraní.
China y Rusia: condenaron el bombardeo y pidieron una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad.
El ataque de EE.?UU. a las instalaciones nucleares de Irán representa un giro radical en la política de contención, con daños confirmados en edificios altamente protegidos y de uso estratégico. Las reacciones globales reflejan una creciente división entre aliados y adversarios, mientras crece el temor a una escalada militar de mayor alcance.