Un tiburón de unos tres metros nada desde el 18 de septiembre en un canal del puerto norte de Busan, en Corea del Sur, sin lograr regresar al mar abierto. El Instituto Nacional de Ciencias Pesqueras (NIFS) lo identificó el 6 de octubre como una hembra de tiburón sardinero (Carcharhinus obscurus), especie clasificada como en peligro en la Lista Roja de la UICN. Los habitantes lo bautizaron «Bukangi», combinación del nombre coreano del puerto norte (Bukhang) y un sufijo afectivo.
El animal se convirtió en un fenómeno de asistencia masiva: entre el 19 de septiembre y el 11 de octubre, más de 1,3 millones de personas visitaron el parque del malecón para verlo, frente a un promedio habitual de unos 2.000 visitantes diarios los fines de semana. El 29 de septiembre, la ciudad de Busan lo nombró embajador honorario de relaciones públicas tras una consulta en su cuenta oficial de Instagram, en la que el 91 % de unos 8.000 participantes respaldó la designación.
Dos operativos de rescate fracasaron. El 29 de septiembre, la Guardia Costera intentó guiarlo hacia el mar con chorros de agua desde embarcaciones, sin éxito. El 2 de octubre, las autoridades desplegaron una red de 50 metros para canalizarlo hacia la salida, pero la red se atascó en el fondo y el tiburón la cruzó durante la marea alta del día siguiente. La ciudad retiró la red y anunció que no tiene planes adicionales de rescate por el momento; los científicos monitorean su salud ante el enfriamiento del agua y la disponibilidad de alimento.
El caso llegó al debate institucional: el 12 de octubre, el tiburón fue mencionado en la auditoría parlamentaria del Ministerio de Océanos y Pesca, donde se discutió el aumento de la temperatura del agua. Según el NIFS, en el primer semestre de 2026 se registraron 46 avistamientos de tiburones grandes en la costa este del país, frente a 12 en el mismo periodo del año anterior.

